Once.29

Pernoctar fue la intención más adecuada;
en tus brazos, antebrazos y demás.
Y entonces venías hacia mí, enfundado en esa vestimenta a la que llamé intensiva.
Enfermamos antes del amor y después de él también.
Uno contra el otro; uno sobre sí mismo.
Dejamos de existir un rato, mientras comimos el futuro.
De a bocados, sin estrangularnos.

Trasnochamos (ché)…
y caímos en la cuenta nueva.

De no tenerme, de no tocarte.
De dejarnos como antes, sin roces y sin licores.
Con las ropas y con las mismas pieles.
Sin ese sexo que desvirtuaba,

Y hoy pernocto con toda la intención,
comiéndote sin salivas.
Haciéndome pequeño en cada venida
Hasta enfermar (me)…

Voy a dejar de existir un rato,
amor.

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