Desde la tierra de agua caliente

I

Quiero hablarte de tú, de ti.

Aquí estoy en tu pueblo con tus hijos; en tu pueblo.
Venimos a devolverte a tu tierra; si vieras cómo hiciste falta.
Pero están casi todos, creo que reuniste a todos otra vez.
Y fue bueno acompañarte aunque fuera en silencio.
Estabas muda ¿por qué?, si nunca dejaste de hablar.
Amé eso, que siempre hablaste todo.
Creo que lo dijiste todo.
Siempre amé tu necedad.
II
Gracias por esa última charla, me hizo bien escucharte
y que me dieras detalles de cosas que aún me ponen loco.
Creo que poco supe de ti,
yo todavía no sé quien nos alejó tantos años.
Tu allá y yo cerca del mar. Tal vez fue el mar…
III
Me gustó ir a tu pueblo contigo, aunque mudos los dos.
Y siempre te dije que me gusta tu pueblo y que quería ir.
Y me hiciste venir con el frío en los huesos.
Si vieras como me hace temblar el frío.
Ese día el cielo estaba un poco triste,
si vieras como lloraban las nubes.
Terminé con lodo en los zapatos
y cargué un poco de tierra conmigo
que acá voy a dejar, ¿ves?, me traje un pedazo de tu pueblo.
IV
Nunca te lo dije, pero yo también soy un necio.

juani

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