Desastre

No te escribo para que me conozcas, porque ya hemos coincidido. Estas letras no son esa ilusión de la expectativa de quién serás, porque ya eres.

I

Desastre. Las partículas están rotas. No importa si no vuelves, ya te encontré. Eso cuenta. Eso debe contarte a ti que no haces más que sonreírme cuando te veo. No importa si nunca me lees, yo haré saberte esto a besos. ¿Quién eres?

No importa si olvido tu nombre, ya apareciste.

II

Mis partículas están rotas. Y es que las colaste como yerba. Estaba espeso. Mira estas venas ligeras, no importa si se esfuman, las purificaste. Eso cuenta. Eso cuenta en mi torrente de historias que no sabes. No importa si no te las cuento. Les has puesto un celofán para que brillen. ¿Que cómo te llamas?

III

Tu nombre se lo contaré a mi padre, le dará gusto. A mí me causa infarto. Toca mi corazón, ¿ves cómo rechina? Como las puertas de las porquerizas en la casa de la tía santa. No importa si nunca la visitas, ya estamos unidos.

¿Cómo dijiste que se llama tu madre? Eso cuenta para mí. Parirte así siempre cuenta. Me cuenta, me hace trizas, me enloquece. Me está volviendo loco.

IV

Me estás volviendo loco. No importa cuánto. Ya te conocí. No importa por cuánto más. Ya te amo.

V

Desastre. Te has vuelto mi partícula.

La más infinita y entera. La que quiero complementar. No importa si exploto. Ya apareciste.

 

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