Fantasmas

Un día salió a surcar.

Esa tarde tuvo que aparearse tres veces, una en público.

Un día caminó extendido y olvidó el sinfín que lo había devuelto a ti. Ahí mismo fue perdiendo fuerza. Se doblaron sus ramas, ¿o cómo eran? Ellos le llamaron extremidades. Tú, simplemente arrastraste sus pausas.

Fantasmas haciendo las paces con la luz que cuelga. [Gimen]

Fue a surcar.

Aparearse le dio fuerzas, momentáneas el primer par. La última se extendió. No hubo placer, pero sí impulsos. Empujó todo, hasta el collar que le colgó aquel desconocido sobre las manos.

Esa tarde emancipó sus órganos. ¿Para quién? Si ya no estabas.

Un día se le agotaron sus posibilidades. Sin extremidades, cayó.

Los fantasmas reventaron frente a los rayos. Perdieron.

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